Malnutrición severa

La malnutrición severa puede resultar en consecuencias para toda la vida entre las que se incluyen la estatura baja, la susceptibilidad a las enfermedades, y una pobre capacidad cognitiva. No importa cual sea la causa, las deficiencias en el crecimiento producidas por una pobre nutrición resultan de no comer las calorías adecuadas, de que no se le hayan ofrecido las calorías adecuadas, o de no ser capaz de retener las calorías adecuadas.

La ingesta calórica deficiente puede ser resultado de problemas médicos, tales como un parto pre término, bajo peso al nacer, retraso en el desarrollo, VIH, enfermedades gastrointestinales, alergia a alimentos, fibrosis quística, saturnismo, u otros. También puede ser resultado del ambiente en el que el niño vive actualmente o ha vivido. Por ejemplo, se puede apreciar malnutrición en niños a quienes no se ofreció las calorías adecuadas como resultado de situaciones de alto estrés, tales como la pobreza o el abuso intencional. Este tipo de malnutrición no es causada por algo que esté mal en el muchacho desde el punto de vista médico, sino más bien por el ambiente en el cual él vive.

Para poder evaluar correctamente si un niño está o no malnutrido, deben ser analizados ciertos patrones antropométricos, bioquímicos y dietéticos.

Averigüe más sobre cómo abordar la malnutrición severa:

Antropometría

El peso de un niño, su longitud (o estatura), y el perímetro cefálico deben ser medidos regularmente y registrados en su apropiado gráfico de patrones de crecimiento. Si un niño es prematuro, es importante marcar su peso de acuerdo a la edad que habría tenido si hubiera sido bebé a término (edad corregida), y no de acuerdo a su edad real. Por ejemplo, si un niño nació prematuro por 2 meses (en las 32 semanas de edad gestacional) y ahora tiene 6 meses, sus medidas deben ser registradas en correspondencia con el marcador de los 4 meses. El peso debería ser registrado de esta forma hasta que el niño tenga 24 meses de edad corregida y la longitud registrada en la edad corregida hasta que el niño tenga 40 meses.

Averigüe cómo medir el peso, la longitud y el perímetro cefálico apropiadamente y registrar puntos en gráficos de patrones de crecimiento.

Es de desear que las medidas de crecimiento del niño caigan entre el percentil 3 y el 97. Si el niño presenta a la vez bajos el peso para la edad y la estatura para la edad, al menos su peso para la longitud debería ser proporcional (entre el percentil 3 y el 97).

Averigüe más sobre clasificaciones asociadas con la malnutrición severa:

Mantener un registro del perímetro cefálico nos permite seguir el crecimiento del cerebro. Cuando un niño está malnutrido, el perímetro cefálico generalmente es la última de las medidas en verse afectada. Esta es la forma que tiene el cuerpo de cuidar de la salud cerebral por sobre la ganancia de peso y el crecimiento de estatura. Cuando el crecimiento del cerebro del niño comienza a rezagarse, podemos estar ante una indicación de malnutrición crónica.

Pruebas de laboratorio

A fin de identificar y tratar correctamente la malnutrición, pueden ser llevadas a cabo ciertas pruebas de laboratorio.

Exámenes de sangre:

  • Hemograma completo: puede indicar anemia ferropénica (si el volumen corpuscular medio está bajo y el índice de distribución eritrocitaria está alto)
  • Hierro
    • Ferritina sérica: niveles bajos se asocian a la deficiencia de hierro (ferropenia)
    • Receptores de transferrina sérica: niveles altos se asocian a la ferropenia
    • Protoporfirina cinc en sangre: niveles altos se asocian a la ferropenia
  • Nivel de plomo en sangre
  • Vitamina D: niveles bajos pueden indicar raquitismo
  • Fosfatasa alcalina: si está alta, puede haber raquitismo, de estar baja, deficiencia de cinc
  • Cinc sérico: bajos niveles de cinc se asocian a fallas en el crecimiento y pueden ser ocasionados por prematuridad, diarrea o una ingesta pobre desde el punto de vista dietético

Exámenes de materia fecal:

  • Giardia
  • pH: un pH acídico puede estar indicando intolerancia a la lactosa o una infección, tal como el rotavirus
  • Sustancias reductoras: valores altos pueden indicar malabsorción de carbohidratos
  • Grasas: valores altos pueden indicar malabsorción de grasas
  • Ovoalbúmina
  • Parásitos
  • Sangre: la presencia de sangre en la materia fecal puede estar indicando alergia a las proteínas de la leche de la vaca

Análisis de la dieta

Debe recogerse una historia detallada de la dieta. Ésta debe incluir:

  • ¿Qué comidas/bebidas le son ofrecidas típicamente?
    • Si un niño bebe demasiado jugo ( más de 8 onzas por día) o leche (más de 24 onzas por día), esto puede reducir la cantidad de alimentos sólidos que él coma.
  • ¿Qué cantidad de comidas/bebidas le son ofrecidas típicamente y son ingeridas por el niño o lactante?
  • ¿Dónde se realizan las comidas/meriendas (en la mesa, en el piso, en una habitación calma o ruidosa, en presencia de otros niños o adultos, con una televisión encendida)?
    • Es beneficioso para los niños comer en todas las oportunidades en una mesa o en un área común de comidas en presencia de otros niños y adultos que coman junto a ellos.
    • El estímulo de un televisor puede distraer a los niños de comer.
  • ¿Cuál es la filosofía de alimentación que rodea al niño? ¿Se le practica alimentación forzada, o el niño es capaz de controlar qué y cuánto come?
    • No es recomendable alimentar al niño de manera forzada ya que esto puede incrementar en él la ansiedad y la resistencia a alimentarse.
    • El adulto debe decidir qué se sirve, cuándo se sirve y dónde se sirve.
    • El niño debe decidir si comerá la comida, y cuánto de ella comerá.
  • ¿Cómo tolera el niño la comida? ¿Le es posible terminar las comidas en un tiempo apropiado?
    • Las comidas principales no deberían durar más de 30 minutos y las picadas no más de 15 minutos.
  • ¿Tolera el niño una variedad de texturas alimentarias? ¿Es capaz de masticar y tragar sin dificultades?
    • Algunos niños tienen dificultades con los factores mencionados más arriba, lo cual puede resultar en una reducción en la ingesta y posiblemente también en aversiones alimentarias.

Tratamiento de la malnutrición

Una vez que se ha realizado una evaluación exhaustiva, se puede idear un plan para ayudar a el niño a recuperar su estado nutricional saludable. Este plan va a depender de la causa de la malnutrición, pero, en general, las metas principales con las mismas.

  1. Recuperar el peso del paciente apropiado para su longitud/estatura.
  2. Asegurarse de que las necesidades de micro y macronutrientes del niño estén cubiertas de manera que sostengan al crecimiento adecuado.
  3. Proveer instrucciones claras a los cuidadores del niño sobre cómo atender las necesidades nutricionales y alimentarias del mismo.

Crecimiento recuperacional

A fin de que el crecimiento normal y el estado nutricional puedan ser restaurados, debe haber un crecimiento recuperacional. El crecimiento recuperacional consiste en una ganancia de peso y longitud más veloz de lo normal que requiere de más calorías, proteínas y vitaminas de las que generalmente requeriría alguien de la misma edad/peso que el niño. Recomendaciones de tratamientos (por ejemplo, suplementos) para estimular el crecimiento recuperacional deben ser hechas por un profesional de la salud después de que las pruebas indiquen las necesidades nutricionales específicas del niño.

Con frecuencia, es difícil para los lactantes o niños obtener los valores calóricos necesarios para el crecimiento recuperacional. Por esa razón, pueden ser de ayuda comidas y bebidas con altos contenidos de calorías/proteínas. Se puede ver una lista de tales comidas aquí. Para los lactantes, una fórmula concentrada para lactantes puede ser beneficiosa. Una fórmula infantil de rutina, cuando es preparada de acuerdo a las instrucciones, aporta 20 calorías/onza. Un pediatra o dietista pediátrico puede prescribir una preparación que tenga aún más calorías (22 a 30 calorías/onza) y por tanto pueda ayudar al lactante a satisfacer sus necesidades nutricionales sin tener que beber grandes volúmenes de fórmula. También hay fórmulas infantiles con mayor contenido de proteínas y calorías en el mercado para lactantes que requieren nutrición especializada. Para los niños de más de un año, una bebida nutricional pediátrica también sería una buena idea. Estas bebidas tienen 30 calorías/onza y también contienen proteínas, vitaminas y minerales.

El tratamiento para la malnutrición debe continuar hasta que el niño alcance un percentil de peso para la longitud normal (por lo menos del 10%) y sea capaz de mantenerlo por varios meses a la vez que sigue ganando peso a un ritmo apropiado. El crecimiento de longitud es más lento para responder a la terapia nutricional que el peso, y por esa razón es importante continuar con la nutrición del tratamiento aún si el niño comienza a verse «regordete». Estas grasas extra pueden estimular a las hormonas del crecimiento necesarias para el crecimiento de longitud.

Síndrome de la realimentación

Para el caso de niños que estén severamente malnutridos, deberá usarse más cautela al estimularles el crecimiento recuperacional. El síndrome de la realimentación aparece si el niño malnutrido es alimentado demasiado rápido y sus células requieren más minerales y electrolitos que las que les es posible obtener. Vómitos, diarrea, arritmias cardíacas, y bajos niveles en la sangre de fósforo, potasio, magnesio y glucosa son posibles consecuencias de ello. Al alimentar a un niño malnutrido, no se le deben proporcionar calorías/proteínas extra en la primera semana. Simplemente bríndele calorías y proteínas normales para el peso del niño. Los niveles de potasio, fósforo, magnesio y glucosa deben ser vigilados cuidadosamente. Debería proporcionársele un suplemento mineral/multivitamínico que contenga hierro y cinc para prevenir deficiencias de vitaminas y minerales. En el correr de los siguientes días, la densidad calórica de la comida y la fórmula, o las cantidades de comida pueden incrementarse gradualmente en un 20 a un 30% para ayudar a estimular el crecimiento recuperacional.

Averigüe más sobre las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento hospitalario de un niño con malnutrición severa: http://www.who.int/nutrition/publications/guide_inpatient_text.pdf