Labio leporino y paladar hendido

El labio leporino y el paladar hendido son defectos de nacimiento que pueden afectar al labio superior y la pared superior de la cavidad bucal. Averigüe más sobre las implicaciones en la salud y en la nutrición de los niños con labio leporino/paladar hendido,

Labio leporino

En el caso del labio leporino, se presenta una hendidura en el tejido del labio superior que puede afectar sólo al labio o extenderse más allá hasta la nariz. La hendidura puede aparecer en un lado del labio (unilateral) o en ambos lados (bilateral).

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Paladar hendido

En el paladar hendido, las prominencias palatinas que forman la pared superior de la cavidad bucal del bebé fallan al unirse, dejando una grieta o abertura. La hendidura puede darse en el paladar duro que es el techo de hueso de la boca, en el paladar suave que es el tejido suave que va hacia la parte de atrás y arriba de la boca, o en ambos, el paladar duro y el suave.

El labio leporino y el paladar hendido pueden ocurrir juntos o por separado.

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Complicaciones

Problemas que pueden presentarse por un labio leporino o paladar hendido son:

  • Dificultades alimentarias
  • Dificultad para ganar peso
  • Flujo de leche a través de la nariz durante la alimentación
  • Problemas dentales tales como dientes que no salieron, dientes extra, malformados, en el lugar equivocado, torcidos y con caries
  • Problemas de crecimiento
  • Infecciones de oído frecuentes
  • Dificultades en el habla, incluyendo sonidos pobremente pronunciados y/o aire escapándose de la boca hacia la nariz al hablar
  • Cambio en la forma de la nariz

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Causas

Hay muchas causas del labio leporino y el paladar hendido, muchas veces se trata de una combinación de factores genéticos y ambientales.

Factores genéticos

Una historia de labio leporino o paladar hendido en la familia, aunque no esté siempre presente, puede aumentar las chances de tener un bebé con labio leporino y paladar hendido.

Factores ambientales

Entre los factores de riesgo para el labio leporino y el paladar hendido se incluyen virus, sustancias tóxicas, contaminantes medioambientales, y desbalances nutricionales.

El labio leporino y el paladar hendido pueden ocurrir solos o en conjunción con otros síndromes o defectos de nacimiento.

Aproximadamente una de entre 700 a 1000 personas nace con labio leporino y/o paladar hendido, convirtiéndolo en uno de los defectos de nacimiento más comunes. Más niños que niñas tienen labio leporino, mientras que más niñas que niños tienen paladar hendido sin presentar labio leporino. Hay una ocurrencia ligeramente mayor de labio leporino/paladar hendido entre niños que descienden de asiáticos, latinoamericanos o norteamericanos nativos

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Tratamiento

Idealmente, los niños con labio leporino y/o paladar hendido deberían ser seguidos desde su nacimiento a lo largo de la adolescencia por un equipo craneofacial que diseñe un plan de tratamiento individualizado. Dicho equipo debería incluir un cirujano, un dentista, un patólogo del lenguaje y del habla, un dietista, entre otros.

El tratamiento puede incluir:

  • Cirugía: Procedimientos quirúrgicos pueden corregir el labio leporino y el paladar hendido. Varias intervenciones pueden ser necesarias a medida que el niño crezca. Un programa típico para cirugía comprende a los 3 meses de edad: reparación del labio; 12 meses de edad: reparación de paladar; 5 años: revisión de labio.
  • Terapia del habla: La terapia del habla puede ser necesaria para resolver problemas de alimentación en el lactante y problemas de comunicación en el niño.
  • Prótesis: En algunas ocasiones aplicaciones orales ayudan a mejorar la alimentación y/o el habla.

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Alimentación y nutrición de niños con labio leporino y/o paladar hendido

Los bebés y niños con labio leporino y/o paladar hendido están en riesgo de padecer dificultades alimentarias. Como resultado, si ellos no reciben suficientes micro y macronutrientes, puede que rápidamente caigan en la malnutrición.

Potenciales problemas o dificultades alimentarias en el niño con labio leporino y/o paladar hendido

  • Por la abertura entre la boca y la nariz, un lactante con una hendidura puede tener dificultades para ejercer la succión necesaria para poder extraer leche de la mamadera o del pecho.
  • Al bebé puede tomarle largo tiempo alimentarse.
  • Puede salir leche por la nariz del bebé durante la alimentación. Esto se llama “regurgitación nasal”.
  • El bebé puede tragar aire en exceso mientras está bebiendo de la mamadera.

Potenciales soluciones

  • Alimente al bebé en una posición más vertical para evitar que la leche se salga por su nariz. Alimentarlo en esta posición también ayuda a prevenirle de infecciones en los oídos.
  • Intente usar mamaderas especializadas, tales como las Haberman Feeder o Pigeon Nipple.
  • Adapte las mamaderas estándar o para bebés prematuros haciéndoles pequeños cortes transversales en las tetinas para incrementar el flujo:
    • De vuelta la tetina de adentro hacia fuera.
    • Tome una hoja de corte delgada con bastante filo o una tijera y corte una pequeña “X” en la punta de la tetina. Vuelva la tetina a su posición. Esterilícela.
    • Cada pocas succiones, el tamaño de la X se puede ir incrementando hasta que el infante se alimente cómodamente.
    • Usted puede testear el flujo dando vuelta la botella de arriba hacia abajo. Si fluye rápidamente, pero usted todavía puede distinguir gotas individuales, generalmente debería estar bien.
  • Use una mamadera que muestre las medidas, así podrá presionarla y controlar cuánto líquido fluye.
  • Haga que el lactante eructe frecuentemente si nota que está tragando demasiado aire.

Alimentación con cuchara de un niño con paladar hendido

Lo más probable es que el niño estará listo para comer con la cuchara antes de que su paladar hendido esté reparado. La mayoría de los niños tienen muy pocos problemas para adaptarse a alimentarse con cuchara. Puede que tiren la comida afuera con sus lenguas, tosan, o pasen un poco de comida hasta su nariz. En general esto es parte de un breve período de adaptación, y después de varios intentos, pronto se hacen más competentes.

Si la hendidura todavía está abierta, puede que el niño se pase sin querer un poco de comida para su nariz. Luego, puede ser que sea expelida en un estornudo, que la trague con el siguiente bocado o puede que necesite un sorbo de líquido. Si los pasajes nasales se obstruyen notoriamente, dele un poco de agua. Si su nariz todavía sigue bloqueada, suavemente succione el material de cada lado valiéndose de una perita de goma y después enjuague con un poco de agua.

Una cifra sorpresivamente baja de niños con labio leporino y paladar hendido tienen algún problema a largo plazo comiendo purés o comidas de mesa. Si el niño rechaza consistentemente la idea de comer con la cuchara o beber de la taza, probablemente no esté listo desde el punto de vista de su desarrollo para tomar ese paso. Suspéndalo momentáneamente e inténtelo de nuevo en algunas semanas.

Después de que el paladar sea reparado por la cirugía, todo problema con las comidas debería disminuir. A veces, una pequeña cavidad llamada fístula puede perdurar o desarrollarse en la parte superior de la cavidad bucal, en el sitio donde originalmente estaba la hendidura. En algunas ocasiones, puede ocurrir que alguna comida o líquido pase a través de o quede alojada en la fístula. La mayoría de los niños se vuelven muy hábiles para limpiarla de cualquier líquido o partículas de comida por sus propios medios. Sin embargo, si las fugas o reflujos a través de la fístula se vuelven bastante frecuentes o molestos, para salir de dudas discuta la situación con el doctor de su niño para encontrarle una solución al problema.

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